La responsabilidad ética de la institución
se pone de manifiesto en las elecciones y las acciones de los diversos miembros
de la organización, a todos los niveles, así como de los sujetos interesados.
Tales elecciones y acciones deben estar dentro de los límites de su autoridad,
emprenderse con base en la información requerida y poner de manifiesto la
disposición a contribuir al cumplimiento de los objetivos institucionales y de las
expectativas identificadas, de manera sostenible con el paso del tiempo;
conforme a los principios y valores éticos.
En el ámbito de responsabilidades por la
ética dentro de una institución, cada participante tiene una responsabilidad distintiva,
lo cual se comenta seguidamente:
· En general, la administración activa debe
establecer el programa ético, promover su observancia y fortalecer los demás
componentes del marco institucional en materia ética; el jerarca debe
convertirse en el líder de este esfuerzo y apoyarse en los titulares
subordinados.
·Como complemento, es recomendable señalar un
agente catalizador (tal como las comisiones de valores u otra instancia institucional
con funciones similares), que coadyuve en la motivación de los diferentes participantes
institucionales y sujetos interesados hacia los esfuerzos relativos a la
definición, la observancia y la implementación del programa ético.
· Por su parte, dada la naturaleza de la
actividad de auditoría interna y el perfil del auditor interno, éste puede
constituirse en un actor dinámico en el apoyo y la defensa de la ética de la
institución, incluyendo la realización de estudios de auditorías y el suministro
de asesorías y advertencias sobre esta materia. Debe tenerse presente, en todos
los casos, hasta dónde puede llegar la acción del auditor interno en estos
esfuerzos, procurando siempre no incurrir en actuaciones de coadministración u
otras que pongan en entredicho la independencia de la actividad.
·También cabe una responsabilidad a cada
funcionario en su condición de servidor público. Teniendo presentes los
principios de legalidad y eficiencia consagrados en el artículo 11 de la
Constitución Política, la responsabilidad ética del funcionario conlleva su
deber de responder por los actos que emprenda como parte de su gestión y de las
consecuencias de esos actos. Por consiguiente, como parte de la administración,
todos deben acatar las regulaciones en materia ética y contribuir al
mantenimiento del ambiente ético en la organización.
· Los sujetos interesados deben
cumplir las regulaciones en materia ética que la normativa les imponga, así
como convertirse en vigilantes y promotores de la gestión ética institucional.
El cumplimiento de las responsabilidades
éticas se perfecciona mediante la generación de un compromiso con los esfuerzos
institucionales en la materia. Dicho compromiso deviene de la consideración de
los diferentes participantes en el proceso de definición e implementación del
programa ético institucional.
La realización de auditorías de la ética,
requiere la existencia de condiciones básicas en la institución, que permitan
el logro de los objetivos que tales estudios pretenden. Al respecto, se
consideran fundamentales las siguientes:
▪ Conocimiento sobre el tema de ética y el marco
institucional en materia ética vigente en la entidad.
▪ Existencia de procedimientos y
herramientas para la evaluación de la ética.
▪ Disponibilidad de recursos para la
aplicación de los procedimientos y las herramientas.
▪Compromiso de los niveles superiores con
la ética, así como con el apoyo y apertura de previo al proceso de auditoría,
durante este y en forma posterior, que se manifieste en su participación activa.
▪ Obtención oportuna de la información
necesaria para la auditoría.
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